1 de marzo de 2011

0% FRACASO ESCOLAR


El término “fracaso escolar” es un término muy usado en ámbitos educativos. Pero ni existe unanimidad a la hora de definirlo, ni en la utilización de criterios para medirlo.
Las distintas administraciones educativas, a nivel internacional, han llevado a la práctica de forma sistemática medidas como: creación de Equipos de Orientación en los centros, reducción de alumnos en el aula, incorporación de programas específicos, dentro y fuera del colegio; Adaptaciones Curriculares y Programas de Diversificación Curricular; creación de aulas especiales para alumnos con problemas de aprendizaje, elevación de puestos públicos dedicados a educación etc. En términos de justicia social, pedagógica, psicológica y estadísticamente, hablando, cualquiera de estas medidas, e incluso todas juntas han resultado ineficaces, según estudios realizados por expertos y universidades y publicados desde finales del siglo pasado.
Para la mayoría, la solución al fracaso escolar pasa por lo que se denomina “Educación Interactiva”. Este modelo implica la existencia de una única escuela que engloba a todos los tipos de alumnos.
El modelo asume que, como personas, los alumnos puedan tener necesidades y motivaciones comunes y diferentes entre ellos y que por lo tanto han de compartir espacios, tiempos y contenidos curriculares y, que paralelamente, sea necesario respetar espacios, tiempos y contenidos curriculares absolutamente individualizados.
Esta Pedagogía trata de instaurar en la escuela un clima de confianza tal que cada niño no tenga ningún temor a expresar sus ideas y a enfatizar sus peculiaridades específicas, cualquiera que sea su modo de expresarlas y cualquiera que sean sus características individuales o socioculturales.
Para este tipo de escuela y de pedagogía se requiere más y mejor formación psicopedagógica para todo el profesorado.
Según investigaciones, se llega a la conclusión, sobre la Formación Especializada del Profesorado, de que si los profesores no son conscientes de que su escasa formación puede ser una causa relevante del fracaso escolar en los alumnos, tampoco se sienten responsables de la solución del mismo y lo lógico es que demanden más apoyos psicopedagógicos externos, bien sean de profesores especialistas, psicólogos, pedagogos logopedas u otros.
Ante este disparate, que nos podría llevar a que en algunos casos el número de especialistas superara al de profesores ordinarios, cada vez son más los expertos que coinciden en demandar una concepción radicalmente diferente de la formación permanente del profesorado, destinada fundamentalmente a modificar “el pensamiento del profesorado”. Sin embargo, ese cambio no se suele lograr a través de cursos de formación impartidos por agentes externos a los colegios, sino a través de planes de formación centrados en los propios centros de trabajo.
Tras la oportuna reflexión, al respecto, nos preguntamos si realmente este Colegio consigue el gran objetivo de: poder decir
que “Colegio Antonio de Nebrija sea igual a decir CERO fracaso escolar. Este cero fracaso escolar”ha de conseguirse en una escuela donde la educación sea democrática, inclusiva, participativa, en comunión con el entorno, con visión de futuro, y coherente con las señas de identidad de su Proyecto Educativo, es decir, con diseños de proyectos y prácticas educativas que nos conduzcan el éxito, tanto en los alumnos como profesionalmente.
Para ello partimos de algunos de los derechos que tienen los alumnos.
El primer derecho es el derecho a ser diferente. Junto a él está el respeto a esas diferencias, la adaptación de los adultos a las mismas, el aprovechamiento de esas diferencias en beneficio de todos, la lucha para que los beneficios que se reciben en la pública estén al alcance de todos los alumnos,...
El segundo es el de aprovechar el tiempo recibiendo conocimiento con rigor y ciencia por profesionales que se forman permanentemente.
Sólo faltan los recursos materiales que hemos de poner para conseguir que el Colegio sea el espacio que posibilite el auténtico acto educativo adaptado a cada alumno.
Para el Colegio Antonio de Nebrija es fundamental la existencia de una verdadera Comunidad Educativa, formada por personas que quieren compartir el sueño de educar como padres o como maestros y que son capaces de favorecer espacios de confianza, equidad, armonía y responsabilidad.
Padres y profesores comprometidos con la tarea de educar no pueden permanecer impasibles ante las lagunas de un sistema educativo que, como poco, hace aguas en eso de formar profesionales especializados y en lo de ser democrático, inclusivo, participativo, con visión de futuro y sensible a iniciativas y proyectos alternativos que defienden la auténtica autonomía, totalmente compatibles con la escuela pública.
La Comunidad Educativa del Colegio Antonio de Nebrija apuesta por este Proyecto y lo hace de forma cooperativa con un modelo de gestión compartida con la Asociación de Padres.
Las familias, conocedoras del Proyecto y del modelo de gestión del Colegio, eligen este Centro de forma libre y voluntaria, no sin antes haber tenido oportunidad de profundizar en el mismo de forma abierta y responsable.
Este modelo intenta que todos estemos vinculados al proyecto y que el trabajo y el esfuerzo sea colectivo, tanto intelectual, de dedicación, como económico.
Padres y profesores intentamos que lo que mueva nuestros intereses sea la formación integral, la educación y el éxito como personas en el futuro de nuestros alumnos.
Hoy, gracias a una visión clara sobre nuestra misión, al empeño de toda la Comunidad Educativa y a un exhaustivo análisis de resultados, creemos y tenemos necesidad de manifestar, desde la grandeza de la humildad más profunda, que nuestro fracaso escolar es Cero, debido a la cantidad y calidad de conocimiento que reciben nuestros alumnos, a que su formación y adquisición de competencias es integral y a que ambas cosas: conocimiento y formación aseguran el éxito en sus vidas cuando salen del Colegio.

Muchas gracias a toda la Comunidad Educativa por su apoyo y su constancia.

El Equipo Directivo.